viernes, 28 de mayo de 2021

Breves Memorias del Concejo Municipal

 DICIEMBRE DE 2017 

A raíz de la destitución del secretario de Concejo Municipal, hecho ocurrido los primeros días del mes de diciembre de 2017, recordé algunas vivencias de mi paso por la función pública durante 21 años en el ejercicio de ese cargo: 10 de diciembre de 1983 - 09 de diciembre de 2004.

Ejercitaré mi memoria y relataré lo que rescate en el intento.

Cuando en 2002 el Instituto Municipal de Previsión Social de Venado Tuerto aprobó mi pedido jubilatorio, la renuncia al cargo de secretario estaba a disposición de los concejales, razón por la que me propusieron permanecer en el puesto hasta tanto acordaran el nombramiento de un reemplazante. Fue así como ejercí el cargo hasta diciembre del año 2004, cuando los primeros días de diciembre de ese año, el presidente del Concejo me comunicó que podía presentar mi renuncia porque ya tenían reemplazante. Inmediatamente bajé la carta que tenía almacenada en la computadora, le cambié la fecha y se la entregué personalmente al presidente durante la reunión plenaria previa a la sesión del día. Los hechos posteriores demostraron que no existía acuerdo alguno, dado que la mayoría de los ediles no habían sido informados como correspondía, de la presentación de mi renuncia, lo que produjo una discusión similar a la que, aparentemente por los trascendidos, ocurrió en diciembre de 2017. El presidente en ese momento era Miguel Ángel Pedrola. (Sobre este hecho puntual, el columnista político Juan Franco, hace un análisis exacto de lo que ocurría en esos momentos. Su nota titulada LA TRAMA SECRETA se encuentra en este blog y refleja fielmente lo que acontecía)

UN CARGO POLÍTICO, NO ELECTIVO 

Para ocupar un cargo político, es necesario haber trajinado los procesos de la política. Vale decir, encontrar un lugar en el proyecto político al que pretendemos representar en la función pública y actuar en consecuencia. Ocupar puestos políticos gubernamentales, sin siquiera haber pisado alguna vez un comité o una unidad básica, es ir directamente al fracaso y será efímero el paso por la función pública. Si miramos la lista de los que pasaron por el concejo municipal de Venado Tuerto, veremos que muchos no llegaron más allá de una concejalía. Algunos ni siquiera lograron revalidar su reelección mientras que otros lo hicieron por arrastre, no por mérito propio, sino a través de la famosa lista sábana. Ejercer la política requiere, además de nobleza y dignidad, trabajo constante y sin tregua, de lo contrario es un simple pasatiempo, como si fuera un cargo administrativo con beneficio personal, sin proyección comunitaria. 

Hago este comentario, porque tengo la impresión de que el secretario que me reemplazó no contaba con el debido consenso de su propio partido político, y en este caso particular, tampoco el de todo el cuerpo legislativo, teniendo en cuenta la manera poco convencional con la que ingresó. Cuando no se cuenta con la unanimidad o el acuerdo explícito de todos los concejales, es muy difícil desempeñar el cargo con la fluidez y confianza que se le requiere a un funcionario que debe actuar con ecuanimidad, sin privilegios ni ataduras ideológicas o partidarias. Resumiendo: Estos cargos deben tener: primero, un fuerte respaldo político y segundo: una clara señal de equilibrio en el desempeño de su labor que debe ser ecuánime y sin privilegios, discreto y sigiloso, aún dentro del ámbito compartido con subalternos.

MILITANCIA POLÍTICA

Desde mis 15 años milité en la Unión Cívica Radical. En esos años tenía como profesor al señor Leonardo Priotti (Mister Priotti, como lo llamábamos sus alumnos de inglés) una persona de férrea convicción radical. Recuerdo haber enviado una nota al comité (que seguramente estará guardada en algún archivo del partido) escrita a máquina y en papel de seda (los que utilizaba mi padre para enviar su correspondencia vía aérea a su hermano en Irlanda). En esa nota ofrecía mi colaboración al partido para la campaña proselitista de aquella histórica elección en la que la UCR del Pueblo, llevaba como candidato a presidente a Ricardo Balbín, compitiendo con Arturo Frondizi que había fundado la Unión Cívica Radical Intransigente. Como la UCRI se apoderó de la antigua Casa Radical de Castelli y Mitre (algo que nunca supe por qué ni cómo ocurrió), la UCR del Pueblo alquiló un local en calle Rivadavia, frente a la cortada de calle Castelli. Un vecino de mi barrio que vivía en calle Alem al final, en zona rural, era el ladrillero Pietrocola, un activo militante radical. Dado que todos los días pasaba frente a nuestra casa de Alem 545, del partido le encargaron que me avisara que, conforme a mí ofrecimiento, me esperaban en el comité para asignarme alguna tarea para la campaña.  Así lo hice y cuando llegué me encontré con mucha gente conocida, especialmente ferroviarios, compañeros de mi padre, que se mostraban complacidos con mi participación política. Entre el alboroto que había en el comité, estaba el inefable Domingo José Andreotti, un radical “fanático antiperonista” vecino también de mi barrio, que estaba en permanentes altercados con algunos de sus vecinos peronistas (Castro, Litardo, Guerra, entre otros). También me encontré con Eduardo Antonio Pons ( 07/06/1994 a los 54 años), que era dos años mayor que yo, y también alumno de Mr. Priotti. A ambos  nos designaron para que repartiéramos boletines casa por casa a medida que “Cacho” Mártire con su chata Ford 29 iba pregonando consignas partidarias por el altoparlante. 

EL REGRESO A LA DEMOCARACIA

Cuando en 1982 los milicos abren el juego democrático, me fui hasta el local del Comité de la UCR, que estaba en Avda. Mitre, casi Almafuerte. Recuerdo que no llegué a entrar porque se me vino el alma a los pies. Había un enjambre de viejos militantes del pasado, cuando mi intención era renovar mi afiliación a través de la línea “Renovación y Cambio” que lideraba Raúl Alfonsín. Pero ahí estaban todos estos buenos muchachos, “próceres” de la vieja guardia radical, reunidos bajo la tutela de un gigantesco afiche de “chupete” De La Rúa. Sentí una gran frustración, pegué media vuelta y desaparecí a la espera de encontrarme con algún Alfonsinista. Dos o tres días después vino a verme a mi trabajo Santiago Zencich que, por pedido de José María Martín, me entregó una ficha de afiliación. Desde ese momento, comencé a concurrir al comité que posteriormente se abrió en calle San Martín y donde tuvo lugar el primer acto partidario durante la dictadura. El orador era Conrado Storani que, con el proverbial estilo de un genuino tribuno, se mandó una arenga de alto voltaje político. A mí me pareció brillante, porque hacía décadas que no oíamos una voz radical sonar tan alto y con autoridad en Venado Tuerto. Era la magia del alfonsinismo que se asomaba.

MEMORIA

La “Casa Radical” de Castelli y Mitre se perdió cuando quedó en manos de la UCRI que lideraba Arturo Frondizi y que luego se licuó en un engendro llamado MID. Digo engendro porque se mezclaron la derecha conservadora y la izquierda Marxista. 

Una anécdota cómica merece mencionarse en este párrafo: Cuando los integrantes del MID se reunían en el local, (a quienes Enzo Cusumano apodaba irónicamente “los próceres”) una noche un veterano abogado radical que no se prestó al juego disolvente del frondicismo, al ver que estaban en plena reunión, abrió la puerta del local sigilosamente, se asomó y les grito a todo pulmón: “Hijos de p.., se pueden ir todos a la r…etc.etc.”

Hago referencia a este hecho, para dar una idea de lo que es ser “militante” y lo que representa cambiarse de bando cuando a los propios las cosas le van mal y correrse para el lado de los que les va bien. Estos cambios panqueques, a la larga traen consecuencias desagradables. Quien quiera entender, que entienda.

Raúl Alfonsín se impuso en la interna de la UCR que lo ungió como candidato del partido a la presidencia de la nación. Entonces las líneas internas (Renovación y Cambio y Línea Nacional) se unieron para armar la estrategia partidaria para las elecciones de octubre de 1983. 

Entre los candidatos que se disputaban la intendencia estaban los tres principales partidos: Justicialista, Unidad Vecinal y Unión Cívica Radical. Por el justicialismo el candidato era Américo “Chito” Sava; por Unidad Vecinal Héctor Peloso (que en ese momento ejercía la intendencia de facto) y por el radicalismo Ernesto De Mattía.

En esos años las encuestas eran una entelequia, nos guiábamos por lo que oíamos de la gente, por lo que se decía en el club, en el almacén del barrio, en el trabajo, en el quiosco, en las reuniones familiares.  De manera que no había certeza de quién podría resultar electo, aunque de acuerdo con el rumoreo, daba la impresión de que el oficialismo representado por Unidad Vecinal era número puesto, razón por la que, en las discusiones internas partidarias, todos pugnaban por candidatearse a concejal, cargo más fácil de acceder por cuanto se elegían 7 concejales y los primeros puestos estaban asegurados; por eso nadie se esforzaba mucho por candidatearse a intendente porque parecía inalcanzable. Por lo tanto, fue unánime la propuesta para nominarlo a Ernesto De Mattía candidato a intendente por la UCR.

De Mattía representaba lo nuevo; médico joven que tenía contacto permanente con la gente, especialmente con afiliados de las mutuales gremiales. Había adquirido buena imagen profesional, además de su trato personal fluido y afable. Pero a fuerza de ser sincero, nadie creía que ese 30 de octubre de 1983 resultaría electo Intendente de Venado Tuerto. Hasta ese momento De Mattía estaba en segundo plano, pero el huracán de votos que cosechó Raúl Alfonsín arrastró a todos los candidatos radicales y De Mattía pasó a ser la figura preponderante a la que ahora todos querían acceder. Fue así como, además de ganar la intendencia, la UCR obtuvo 4 concejales: Martín, Kovacevich, Morelli y Nirich, mientras que el peronismo se alzó con 3 concejales: Sáenz, Guiñazú y Perillo, y la Democracia Progresista con 1 concejal: Gómez Tomei. 

LA INTERNA PERMANENTE

El sector de Línea Nacional seguía bombardeando contra Renovación y Cambio. Recuerdo que una noche, después de una cena que se sirvió en el Club Centro Empleados y al que concurrieron correligionarios del departamento para celebrar el triunfo radical, un sector de la línea nacional seguía con la misma cantinela. Consideraban que el mejor candidato era “Chupete” De La Rúa, porque esta línea tenía mejor candidato para la intendencia. Venado Tuerto nunca había tenido un intendente radical, el partido estaba hecho pelotas, razón por lo que no se entendía muy bien por qué mantenían esa postura. Una mujer, muy fumadora, parecía sacada, succionaba el cigarrillo con vehemencia manifestándose abiertamente en contra de Alfonsín. 

Un tiempo después, un viejo zorro radical me hizo ver dónde estaba el gato encerrado. Los “fogosos militantes” de Línea Nacional no podían digerir que la UCR hubiera ganado las elecciones en Venado Tuerto, porque habían trabajado por debajo para Unidad Vecinal y tenían puestos asegurados en la municipalidad. Ese sector sufrió una doble derrota y la mayoría de los que militaban en ella desaparecieron, sólo quedaron algunos viejos afiliados por convicción y los que se borraron fueron precisamente aquellos que, a espaldas del partido, colaboraron con Unidad Vecinal. No les importó nunca el partido. Lo usaron para provecho propio. Los que siguieron apostando al partido en las buenas y en las malas, fueron precisamente los militantes. 

Las convicciones no se rifan, y los panqueques se manducan rápidamente. 

ORGANIZAR EL CONCEJO MUNICIPAL

La UCR llevaba la voz cantante y convocó a todos los candidatos electos a una reunión en el comité de calle San Martín, para delinear y organizar la puesta en marcha del flamante Concejo Municipal. No era tarea fácil organizar una entidad que había estado censurada durante 8 años y cuyas normas estaban perimidas. La política actual no era la de los 70. Había habido un cambio radical que comenzó a gestarse a partir de diciembre de 1983. En esa reunión se acordó entre todos los partidos representados, la distribución de cargos administrativos comprendidos en el Reglamento Interno:
UN SECRETARIO: para la UCR
DOS PROSECRETARIOS: 1 para el PJ y otro para el PDP
UN Ordenanza: para el PJ
Cada partido nominó a las personas de su sector y la administración del Concejo Municipal quedó constituida con aprobación unánime:
José Wallace (secretario)
Raúl Entali (Prosecretario)
Miguel Ángel Gacé (Prosecretario)
Ridio Guzmán (Ordenanza).
Por su parte el cuerpo de concejales quedó conformado de la siguiente manera:
José María Martín, Pablo Nirich, Santiago Ignacio Kovacevich y Oscar Antonio Morelli por la UCR
José Sáenz, Humberto Guiñazú y Natalio Perillo por el PJ
Carlos Álvaro Gómez Tomei por el PDP

UNA SORPRESA, PERO NO TANTO 

Pablo Nirich (UCR) renunció a su banca en la tercera reunión del Concejo y fue reemplazado por Carlos María Díaz Vélez. En realidad, este reemplazo le correspondía a José Luis Peisino o a Santiago Zencich, ambos, en ese orden, suplentes en la lista ganadora. Pero el primero ocupaba el cargo de secretario de Acción Social y el segundo secretario de Obras Públicas, por lo que renunciaron a la concejalía para continuar en sus cargos del Departamento Ejecutivo.

Por otra parte, teniendo en cuenta que el Concejo se renueva por mitades cada dos (2) años, en este caso hubo que ir a sorteo para establecer quiénes terminarían sus mandatos en dos (2) años y quiénes en cuatro (4). Este fue el resultado: Pablo Nirich, Humberto Guiñazú, José María Martín y Natalio Perillo: dos (2) años, mientras que a los restantes Santiago Ignacio Kovacevich, Oscar Antonio Morelli y Carlos Álvaro Gómez Tomei les correspondían los cuatro (4) que por ley duran los mandatos.

EL CONCEJO MUNICIPAL CAMBIA SU SEDE

Hasta fines de marzo de 1983, el Concejo funcionó en el lugar que tenía asignado en el edificio municipal desde los años 60, con entrada por calle San Martín. El espacio comprendía: La sala de sesiones, la secretaria, archivo y baño. Las reuniones de comisión se hacían en la sala de sesiones y por la tarde se podía utilizar una oficina que había al frente, pasillo por medio. Esa oficina estaba ocupada durante la mañana por personal municipal. Esto acarreaba muchos inconvenientes, porque se mezclaba todo. Por la noche había que utilizar la oficina de alguna secretaría o directamente el despacho del intendente, dos únicas dependencias que tenían aire acondicionado, porque era imposible trabajar con ventanas abiertas debido a la gran cantidad insectos propios de las noches de diciembre. De este modo comenzó a gestarse la idea de trasladar el Concejo a otra dependencia y separarla del Departamento Ejecutivo. No quiero hablar de las carencias que teníamos para nuestro trabajo, pero vale remarcar que, a pesar de la falta de máquinas de escribir, fuimos haciéndonos poco a poco de los elementos necesarios. En ese tiempo había que trabajar con cintas de tinta copiadora, porque todo debía imprimirse en un libro copiador utilizando paños húmedos y una prensa, que logramos rescatar de Maestranza donde estaba depositada y en desuso.

En el mes de abril nos trasladamos a la planta alta del edificio de la Asociación Española de San Martín 457. No era lo ideal, pero fue acondicionado para poder sesionar y trabajar con mayor comodidad y, principalmente, con total independencia de la Municipalidad.

La primera tarea fue recuperar el archivo. Había de todo en ese estrecho cuarto donde se depositaban los trastos que no eran precisamente documentos del Concejo, sino del Municipio en general. Papeles de todo tipo y color, algunos chamuscados por un incendio que se produjo unos meses antes en la sala de sesiones que era utilizada como oficina de una dependencia. Todo eso se llevó a los altos del nuevo Concejo. Una vez depurado el papelerío, pedimos a Maestranza que nos enviara un camión y gente para cargar todos los trastos para su incineración. 

QUEMA DE PAPELES

El hecho de haber limpiado el archivo de papeles inservibles me costó la reprimenda del presidente del Concejo, quien adujo que esto podría interpretarse como que estábamos deshaciéndonos de papeles comprometedores. ¡Nada que ver! A escasos cuatro meses de haber asumido no había papel que pudiera comprometernos. Era un absurdo total. En ese tiempo había una paranoia tan grande por parte de la gente joven, que a mí particularmente me llamó la atención. ¡No podía creer que se tejieran tantas intrigas! Tal vez mis años (42) me hacían ver las cosas desde otra perspectiva respecto a los 30/35 años que tenían los flamantes funcionarios. Sin embargo, este recelo se extendió en el tiempo, algo que noté con el transcurso de los años: Los políticos son tremendamente desconfiados. La interna feroz que se vivía dentro del radicalismo (Lista Verde / Lista Amarilla) era inimaginable. Había que cuidarse en todos los frentes y tener mucho cuidado con lo que se decía, aunque fuéramos simples espectadores. Nuestra opinión tenía peso. Ahora bien, esta situación no era exclusiva del radicalismo. Recuerdo que le comenté a un amigo peronista que, personalmente nunca había tenido problemas con los concejales de su partido, y él me contestó: “Porque sos radical, porque si fueras peronista te harían la vida imposible” (¿?). Años más tarde, cuando comenzaron a ingresar al concejo algunos paracaidistas de la UCR, corroboré lo que me había dicho este amigo peronista. Tuve mejor onda con los peronistas que con los propios radicales, hasta que uno de ellos, y en presencia de otros radicales, me “apretó” diciéndome que si trabajaba cuando los empleados municipales hacían un paro de actividades, no me pagarían el sueldo y que se tomaría la misma medida con el resto del personal. Este tema lo abordaré más adelante. 

Volviendo al archivo, no solamente era imprescindible rescatar la documentación del Concejo, sino que también necesitábamos contar con todas las Ordenanzas y Decreto/Ordenanzas que se encontraban en el archivo municipal. Para lograr este objetivo, el presidente del Concejo José María Martín -en el marco de la Ley 22.431 Sistema de Protección Integral de los discapacitados- posibilitó que la Municipalidad contratara al señor Raúl Cancela para que fotocopiara todas las ordenanzas para el archivo del Concejo Municipal. Fue un trabajo muy lento pero efectivo. De todo ese trabajo, solamente no fue posible conseguir (por extravío o destrucción) de algunos documentos, entre ellos (lo guardo en la memoria) el Decreto/Ordenanza que autorizaba la habilitación del Barrio Kumelén. 

ACLARACIÓN

Creo conveniente aclarar que un Decreto/Ordenanza es promulgado por un gobierno de facto, en tanto una Ordenanza es sancionada por el Concejo Municipal y promulgada (o vetada) por el Ejecutivo Municipal. 

Concejal José Sáenz (RIP -†04/10/2018)

Tengo una especial estima por este veterano concejal, porque fue quien me enseñó el manejo de la secretaría. Entre los componentes del primer Concejo de 1983, Don José era el más experimentado en cuestiones administrativas. Recordemos que integró la administración del Colegio Nacional Juan B. Alberdi y luego pasó a ser secretario del flamante Colegio Industrial (ENET) inaugurado en 1949 bajo la dirección de Don Benjamín Ritvo. Años más tarde fue nombrado gerente de la Cooperativa de Obras Sanitarias, cargo que ocupó hasta su jubilación. Además, había sido concejal en 1965 y tras el derrocamiento del gobierno constitucional del Dr. Illía, pasó a integrar el gabinete municipal durante la intendencia de Don Antonio Garnier como secretario de Obras Públicas. Con estos antecedentes, no cabían dudas sobre su idoneidad para orientarme en el trabajo. Además, me enseñó a manejar el Presupuesto Municipal y a entender el Plan Regulador, entre otras cuestiones. 

PLAN REGULADOR

Sobre el Plan Regulador quisiera hacer un breve comentario. Durante mi gestión, me tomé el trabajo de redactar el Texto Ordenado del Plan Regulador, trabajo que me fascinó porque era como meterse en un laberinto donde había entradas y salidas, ampliaciones y derogaciones que se fueron incorporando desde su promulgación conforme el desarrollo urbanístico de Venado Tuerto. Este Plan Regulador fue confeccionado por el Ingeniero Sujer Gorodischer (*29/10/1927 †09/01/2020) a la sazón, marido de Angélica Beatriz del Rosario Arcal, escritora rosarina que adoptó el nombre de su marido y que falleció el 05 de febrero de 2022. Esta norma fue utilizada hasta 1998, oportunidad en la que se redactó y aprobó el Plan General, que seguramente es el que se está aplicando en la actualidad. Desconozco si ha habido algún cambio al respecto (2021). Tuve el privilegio de conocer al Ingeniero Gorodischer en ocasión de viajar a la ciudad de Rosario para una consulta sobre cambios proyectados sobre el Plan General. Lo hice en compañía del entonces concejal José Sáenz.

Don José Sáenz era un hombre muy memorioso y conocedor de la historia, especialmente la lugareña, y aunque a veces aplicaba percepciones personales, siempre quedaba la posibilidad de que surgieran otros discernimientos que pudieran esclarecer algunos hechos, en los que cada cual diría lo suyo.

Al margen de todos estos comentarios, era interesante escuchar sus ponencias, porque lo hacía desde un estricto sentido empírico. Esto le valió muchas críticas irónicas por parte de algunos periodistas locales que humorísticamente prendían en la opinión pública. A esto también se sumaban algunos politólogos que merodeaban los cafés, donde se menospreciaba la labor legislativa del Concejo Municipal en su conjunto. 

Claro que no todo era positivo en Sáenz. Tuvo un momento errático cuando desde la Dirección de Cultura y Educación se propuso crear un nuevo Colegio Nacional. La iniciativa tuvo amplio apoyo de todos los sectores comunitarios, pero he aquí que Sáenz se oponía porque consideraba que el Colegio Juan Bautista Alberdi era suficiente para absorber a los estudiantes secundarios. Craso error. No reparó precisamente en el crecimiento demográfico acelerado que Venado Tuerto venía experimentando en los últimos años, cuando los habitantes de los pueblos aledaños comenzaron a emigrar e instalarse en la ciudad. Esto le valió un fuerte tirón de orejas por parte de su partido que no compartía su postura. Sin dudas, Sáenz se había quedado en el tiempo y perdió predicamento entre sus partidarios que no renovaron su reelección en 1987.

FEBRERO DE 2022   

Sobre el Arquitecto Sujer Gorodischer y a propósito del fallecimiento de su esposa, la distinguida y prestigiosa escritora Angélica Gorodischer.

Angélica Beatriz del Rosario Arcal de Gorodischer nació en Buenos Aires el 28 de julio de 1928 y falleció el 05 de febrero de 2022 en la ciudad de Rosario. Su esposo, Arquitecto Sujer Gorodischer (29/10/1927 - 09/01/2020) fue el que redactó en la década de 1970, el Plan Regulador (Decreto/Ordenanza Nº 903/76 bis) para la ciudad de Venado Tuerto. El Plan Regulador establece las normas para la Regularización, Zonificación y Subdivisión de la Tierra (RZST). Este instrumento legal, fue utilizado por la Municipalidad de Venado Tuerto (con sus lógicas modificaciones y textos ordenados) hasta el año 2002, oportunidad en la que se sancionó la Ordenanza Nº 2913 /02 “Plan General de la Ciudad de Venado Tuerto (20/03/2002).

Al respecto quiero manifestar en este espacio que tuve el honor de conocer al arquitecto Gorodischer en ocasión de viajar a la ciudad de Rosario con el concejal José Sáenz, que entonces era el presidente de la Comisión de Obras Públicas del Concejo Municipal, para requerir asesoramiento sobre algunas de las modificaciones proyectadas a la norma legal vigente, debido a tener que adaptarla conforme al crecimiento de la ciudad. 

CONCEJAL JUSTICIALISTA VA POR SU REELECCIÓN EN 1987

Sucedió en el salón privado del Hotel Riviera. Se habían reunido los integrantes del justicialismo para la conformación de las candidaturas a concejales. Uno de los candidatos era un veterano del movimiento que quería renovar su banca. El hombre era muy valioso. Conocía muy bien el mecanismo de toda la Municipalidad, ya que había sido funcionario durante la intendencia de Antonio Garnier y concejal en los años 60 además de este nuevo período iniciado en 1983, donde su desempeño fue ponderado.

Aparentemente, por lo que contaron los protagonistas, este concejal era número puesto para la reelección, pero tuvo un descuido. Se ausentó de la reunión para ir al baño y cuando regresó, la reunión había terminado y se encontró con que su nombre fue cambiado por otro candidato. Por más que pataleara, no hubo vuelta atrás, la reunión se había levantado y no había “tutía” que valga. Se quedó sin reelección.

Unos años antes (1973), también dentro del justicialismo, estaban deliberando en el Club Central (hoy ICES) para armar las litas de candidatos para las elecciones de 1973.  No recuerdo los pormenores del caso, pero también había dos bandos en pugna, comúnmente diferenciados por izquierda y derecha. Durante la reunión irrumpieron personajes armados y dispersaron a la asamblea. Ricardo Ceppi, suboficial militar retirado y expedicionario al Polo Sur, había estado en la reunión postulado por un sector para el cargo de intendente. Cuando se produjo el despelote, Ceppi logró escapar por los fondos del club trepando a un tapial lindero. En esa refriega fue ultimado a balazos un militante muy conocido en la comunidad: “El Papero” González. Eran los tiempos de extrema violencia.

PRIMER TROPIEZO

El 26 de abril Venado Tuerto cumplía los 100 años. Para celebrar el acontecimiento se invitó al presidente Raúl Alfonsín a presidir los actos conmemorativos. La inmadurez de los jóvenes funcionarios llevó a cometer errores muy burdos. Para la cobertura de los gastos del programa, el concejal Carlos Gómez Tomei (PDP) propuso la creación de una “Partida Presupuestaria Especial”. Pero, como dije anteriormente, el recelo entre los radicales y la oposición estaba tan latente, que se llegó al extremo de no aceptar esta propuesta porque provenía del “gorila” (apodo asignado al concejal Demócrata Progresista) y porque además se pretendía incluir gastos partidarios, como si la oposición se iba a oponer. Una idea absurda.

La no aceptación de la iniciativa llevó al ejecutivo a cometer el error más torpe que se pueda imaginar. Sabido era que los techos del edificio municipal estaban en franco deterioro. Cuando llovía había que poner recipientes en todas las dependencias para juntar el agua que se filtraba por los cuatro rincones. ¿Cuál fue la “brillante” idea de estos muchachos?: Reparar los techos facturando el trabajo a un precio superior al real para cubrir los gastos de la visita presidencial; encima el trabajo se lo encomendaron a un afiliado de la UCR que se dedicaba a esa actividad. ¡Craso error! La oposición que andaba hurgando permanentemente y con una gran cantidad de alcahuetes que había adentro de la Municipalidad, destaparon la olla y salió a la luz todo el enredo. Este hecho tuvo en vilo al Concejo durante todo el año, en el que tanto los de adentro (radicales) como los de afuera (peronistas y demócratas progresistas) conspiraban para desplazar al intendente. Salvo los concejales José María Martín y Carlos Díaz Vélez que defendieron al gobierno municipal, los demás se frotaban las manos buscando voltearlo, a tal punto que pidieron una audiencia con el Gobernador de la Provincia José María Vernet y pedirle la intervención Municipal.  Demás está decir que el gobernador los despachó, diciéndoles que lo que había hecho De Mattía no era ni una pulgada de las “cagadas” que se estaban mandando intendentes del signo peronista en toda la provincia. “¡Déjense de joder muchachos! ¿! ¡¿Cómo vamos a intervenir a la Municipalidad por esta pelotudez?! ¡Ocúpense de cosas más serias!” dicen que les espetó el gobernador. Los tipos volvieron con la cabeza gacha, aunque la denuncia continuó su curso en la justicia. El juicio duró mucho tiempo, no tengo idea cuando se cerró, pero sí recuerdo que el Concejo estaba sesionando el 30 de octubre de 1984 interpelando al Arquitecto Colonello, mientras en la calle se estaba festejando el primer año del triunfo radical en las elecciones presidenciales.

La inexperiencia en el manejo político de los asuntos públicos hizo que se cometieran estos errores, aunque la soberbia también estaba instalada. Nada de lo que proviniera del gobierno de facto era aceptado, y mucho menos las propuestas de instituciones que hubieran trabajado con él. Estas rispideces en nada favorecían al oficialismo, que perdió la oportunidad de meterse en el bolsillo al sector conservador. Así se ganó gratuitamente un enemigo sin tener en cuenta que los conservadores también van a las urnas.

OTRO TROPIEZO; LA ESCUELA DE LOS 100 AÑOS

Durante el gobierno de facto se formó una comisión cuyo objetivo era hacer algo que quedara como recuerdo del centenario de la ciudad que se celebraba en 1984.  Durante el transcurso de esas reuniones y escuchando todas las opiniones y alternativas, surgió la idea de fundar una escuela. Sin dudas un emprendimiento muy audaz. La situación socioeconómica-política no era la mejor, pero esta buena gente comenzó a trabajar a tope en el proyecto que debía culminar en abril de 1984.

Finalmente, la escuela se construyó y se inauguró en el término que estaba previsto, pero el tema espinoso surgió cuando hubo que organizar los festejos del centenario. El gobierno radical estaba muy encerrado en sí mismo. No quería saber nada con mezclarse con los “conservadores” y se creó un clima muy áspero cuando entre los proyectos presentados por la comisión, había uno que contemplaba la erección de un monumento a Don Alejandro Estrugamou. Ahí se armó el gran despelote. Pero esta vez justificado, porque había unos cuantos olfas que sostenían que Estrugamou era cofundador de la ciudad. Un invento disparatado que es de vieja data, hasta que don Leoncio de la Barrera hizo una exhaustiva investigación y probó que Casey fue el único fundador de la ciudad. Estrugamou era el administrador de los bienes de Eduardo Casey, un empleado que hizo una fortuna descomunal. Sobre este tema me voy a abstener de opinar porque tengo mi propio punto de vista, como también la tuvieron José María Martín, José Sáenz, Humberto Guiñazú, Natalio Perillo y Carlos Díaz Vélez cuando rechazaron el proyecto de ordenanza enviado por el DEM para la erección de un monumento en Plaza San Martín frente a la Av. Estrugamou (donde ahora hay un monumento al Bombero Voluntario). El caso se prestó a comentarios suspicaces, porque en contradicción con la postura “anti-conservadora” que mostraba el gobierno municipal, presentó como propio el proyecto que venía precisamente del ala conservadora de la ciudadanía. Una contradicción que zanjó el Concejo Municipal enviándolo a archivo.

El que se pronunció en contra con argumentos contundentes, fue don Natalio Perillo, que hizo una exposición muy fuerte sobre la personalidad de Estrugamou y su crecimiento patrimonial, que no se condecía –sostuvo- con la ganancia que le podría haber redituado el almacén de ramos generales del que era propietario. Para el caso citó algunos ejemplos que motivaron el murmullo generalizado en la sala de sesiones y que se asemejaba en gran medida con otro vasco almacenero contemporáneo, que también hizo fortunas con sus negocios, canjeando hectáreas por comestibles. Natalio Perillo era un hombre mayor y conocía muy bien los vericuetos de nuestra historia lugareña y decía cosas que hoy todavía muchos no se atreven a decir. Es cuestión de no ofender a los "benefactores".

Y acá vuelvo sobre la “inexperiencia” de un gobierno recién instalado y con una juventud que no tenía la menor idea de cómo era el ejercicio del poder y el desconocimiento de los viejos trucos políticos, algo que posteriormente aprendieron con el correr de los años.

El gobierno municipal nunca debió haber enviado ese petitorio porque no era suyo y porque no estaba de acuerdo con la erección del monumento a Estrugamou. ¿Entonces, por qué lo hizo? Hubiera sido más fácil redactar el proyecto y que lo presentaran como petición particular aquellos que auspiciaban rendir homenaje a Estrugamou. Pero la inexperiencia –repito- origina estos desaciertos, aunque a la vez sirven para no volver a cometerlos.

Del Libro “Work and Play…” de John Mcnie:

Sobre Don Eduardo Casey

"El descubridor de las bondades de los campos de Venado Tuerto fue Eduardo Casey, un argentino de nacimiento, pero descendiente de irlandeses, tal como lo indica su nombre. Obviamente heredó el instinto irlandés de conocer la calidad de los campos. Casey era un hombre de gran corazón y brillantes ideas, y si se hubiera ocupado de los pequeños detalles, habría acumulado una de las fortunas más grandes de toda Sur América. Inclinado a los grandes negocios, fracasó en todos por no haber aplicado aquel refrán que dice: 'Encárgate de las monedas, que los billetes se cuidan solos'. Según tengo entendido, Casey no llevaba libros contables y delegaba todos sus asuntos financieros menores a sus colaboradores". 

En diciembre de 1984 vencía el período presidencial de “el Gaucho” Martín. La idea era que él continuara en la presidencia por un año más. Pero la interna radical estaba caliente, y las ambiciones también. No había conciliación entre “Renovación y Cambio” y “Línea Nacional”, una liderada por Ernesto De Mattía y la otra por Santiago Kovacevich en el orden local, mientras que en el ámbito provincial los líderes eran Luis “Changui” Cáceres y Horacio “el vasco” Usandizaga. “Yako” Kovacevich quería arrebatarle la presidencia a “el Gaucho Martín” y comenzó a urdir un entramado para voltearlo. Para eso contó con su aliado Oscar Morelli y se congració con algunos periodistas a quienes colmaba de “atenciones” para que elogiaran su labor legislativa y evitar cualquier comentario adverso; también comenzó la conversa con los concejales justicialistas y la democracia progresista.  A Gómez Tomei le encantaba socavar los cimientos de la UCR, les tenía fobia y se prestaba con gusto a cualquier juego que pudiera molestarlos; se estaba tomando revancha por otras causas, y además tenía aspiraciones políticas levantando la bandera conservadora cuyo sector había quedado a la deriva después de la derrota electoral de Unidad Vecinal. Mientras que Kovacevich y Morelli hacían lo suyo para combatir al sector de la “Coordinadora”, a la que pertenecía la mayoría de los jóvenes funcionarios municipales, entre ellos Martín y Díaz Vélez, había incertidumbre por las derivaciones que tendría el escandaloso affaire de los techos, ya que se iban acumulado denuncias que proveían los empleados municipales ligados a la administración anterior y al justicialismo. Además, el caso hizo rodar la cabeza del secretario de hacienda, lo que hacía que la bola de nieve se fuera agrandando. Para los conservadores de todos los sectores, este era el momento justo para entrar en acción, ya que la línea conservadora de la UCR adhería a Usandizaga que estaba en su pleno apogeo, con gran predicamento en sectores que aprobaban el lenguaje agresivo y prepotente del inefable intendente rosarino.

Por su parte los concejales justicialistas designaron a Natalio Perillo para que, al inicio de la sesión, solicitara la renovación de autoridades, tal cual lo establece el Reglamento Interno y a su vez propusiera a Kovacevich como presidente. Efectivamente, iniciada la sesión el concejal Perillo pidió la palabra y solicitó la renovación de autoridades. Tanto a Martín como a Díaz Vélez, esto les cayó como un balde de agua fría. Martín creyó que tenía todo aceitado y no le dio crédito al aviso que esa misma tarde le hizo llegar personalmente el exconcejal Pablo Nirich.

No pudiendo manejar la situación y sin que ningún otro concejal opinara o hiciera una propuesta para que continuaran las autoridades actuales, Martín pidió un cuarto intermedio, que le fue denegado y la mayoría solicitó el pase a votación. El resultado fue 6 votos a favor de Kovacevich con el voto propio y los de Perillo, Morelli, Gómez Tomei, Guiñazú y José Sáenz.

Dos o tres días después, Natalio Perillo pidió hablar en privado con Martín, para decirle que lo habían sorprendido en su buena fe. Le habían hecho el cuento de que el radicalismo estaba de acuerdo con que se nominara a Kovacevich. ¿Verdad? ¿O simplemente un pedido de disculpas por no haber sabido oponerse a maniobra tan burda? Nunca lo sabremos. La cuestión es que “Yako” Kovacevich se hizo de la presidencia. Y ahí comenzó otro dolor de cabeza para De Mattía.

Ahora: ¡A voltearlo a De Mattía!

La maniobra de conseguir la presidencia del Concejo “a cualquier precio”, no fue inocente. Era vox populi que la causa de los techos avanzaba en la justicia y cada vez se complicaba más la situación de De Mattía.

Como dije, la municipalidad estaba poblada de gente adversa a las nuevas autoridades. La mayoría de los agentes habían ingresado durante la administración de López Sauqué; el peronismo nunca votó a sus candidatos locales que eran poco potables, sino que lo hizo por Unidad Vecinal que arrasó en 1973 obteniendo cuatro bancas, mientras que el peronismo logró tres. El radicalismo, que no registraba ni un concejal desde 1965, ahora se enfrentaba con una marejada de alcahuetes que boicoteaba el manejo de la administración, a pesar del atraso salarial de tres meses que dejaron los conservadores. Durante la década del 70, el conservadurismo encontró terreno propicio para sus candidatos, dado que tanto el justicialismo como el radicalismo, no ofrecían candidatos potables, eran más bien mamarrachos. Pero los justicialistas, muy hábiles, se adaptaron rápidamente a las circunstancias, pasaron a ser culo y camisa con Unidad Vecinal, entonces el municipio se pobló con gente de estas dos corrientes partidarias.  

El alcahuete más sobresaliente fue un ingeniero que trabajaba en planificación, de apellido Carletta, muy conocido en Venado Tuerto. Carletta le pasó los datos sobre las irregularidades en el arreglo de los techos, al concejal Gómez Tomei que andaba siempre hurgando donde hacerle pisar el palito a los radicales. Mientras tanto el oficialismo seguía desorientado; estaba como acorralado. 

La primera señal proveniente del ejecutivo fue la renuncia al cargo del secretario de Hacienda H. Villarreal, aunque la iniciativa no alcanzaba para descomprimir la presión que ejercía la oposición. De inmediato en reunión de gabinete se propusieron varios candidatos para ocupar el cargo, para el que fue propuesto el Contador Juan Arnaldo Venturini, a quien se convocó para ofrecerle la Secretaría de Hacienda. Desconozco los pormenores de esta reunión, pero sé que Venturini puso condiciones, entre ellas la transparencia administrativa, las que fueron aceptadas. 

Su designación fue bien recibida en el ámbito político y social; Venturini un profesional joven de perfil bajo, reunía condiciones aptas para la función. Con el tiempo quedó demostrado que su gestión fue muy buena. Saneó las finanzas municipales que estaban extremadamente escuálidas y mal administradas, e impuso un estricto control de gastos superfluos, además de transparentar la documentación contable. Su gestión le permitió a la Municipalidad ponerse al día con sus deudas y mínimamente dar comienzo a una gestión “razonablemente” buena. 

Pero esta designación no alcanzaba para soslayar el mal momento que se estaba viviendo. Una noche, a fines de diciembre, estando en el Concejo a la espera de la hora para ir al Club Universitario, donde íbamos a despedir el año, me llamaron de la municipalidad para que les llevara una Ley Orgánica de Municipalidades (Ley 2756). ¡Cómo sería el julepe que tenían, que no podían encontrar un ejemplar en todas las dependencias! 

Luego fuimos al Club Universitario. Los únicos tipos que reían y celebraban con chistes y carcajadas eran los “desestabilizadores” porque los demás teníamos el ánimo por el suelo. No era para menos: Estaban complotados para bajarlo a De Mattía, que no era poca cosa.

Dueño de la presidencia del Concejo, Kovacevich empezó a tejer alianzas porque ya se veía Intendente junto con Gómez Tomei como secretario de Gobierno. Una noche organizó una cena en su casa a la que fuí invitado sin saber a qué se debía el encuentro. Allí me encontré con una sarta de gremialistas y todo el arco opositor confabulados con los radicales de la línea amarilla que estaban envalentonados con el accionar agresivo que empleaba el vasco Uzandizaga. En esa reunión estaba Abel Beroiz, del gremio de camioneros y referente que haría nexos ante la CGT local, además de otros de menor rango. En el Concejo comenzaron a hacerse reuniones con vecinalistas y entidades privadas, donde “Yako” se lucía hablando de su trabajo y los proyectos que tenía para Venado Tuerto. Siempre haciendo hincapié en la honestidad y transparencia y lo que él haría para mejorar la ciudad. Solapadamente daba a entender que su proyecto difería notablemente del de De Mattía, aunque, “apoyaba” todo lo que proponía el Ejecutivo.

Fallecimiento de Natalio Perillo

El 24 de julio de 1985 falleció Natalio Perillo. El día anterior al sepelio, “Yako” me pidió que le transcribiera a máquina las palabras que había preparado para despedir sus restos en el sepelio que se realizaría al día siguiente en horas de la mañana. Una vez terminado el trabajo se lo entregué para que lo leyera. Entonces comenzó a practicar su lectura en voz alta y con gran énfasis, pero inesperadamente se quebró y comenzó a hipar y se largó a llorar… Los que estábamos presentes nos miramos unos a otros con sorpresa y en silencio. Confieso que fue un momento en el que (a mí particularmente) me vinieron ganas de reír. Nunca imaginé que una persona impetuosa, petulante como “Yako” se largara a llorar como una criatura. No es raro que personas de estas características se quiebren en ciertas circunstancias cuando tocan temas que les agita la sesera. (¡A éste, vaya uno a saber qué carajo se le cruzó por la mente!) Es que el discurso, cargado de giros rebuscados y palabras que seguramente buscó en el diccionario creyendo así “elevar su intelecto", pintaba grotesco; se parecía más a una comedia jocosa que la despedida de un finado. En mi escasa memoria, recuerdo que una parte decía algo así: “…descanse en paz, Natalio, porque enarbolaremos la tea encendida con la que usted iluminó nuestro camino…” ¡Desopilante! Le estaba agradeciendo la mano que le dio para llegar a la presidencia.

Al día siguiente llovía torrencialmente y se celebró una Misa de cuerpo presente en el gimnasio del Club Jorge Newbery, del que Perillo fue presidente; de ahí partió el cortejo fúnebre por San Martín y pasó frente al Concejo donde hizo un alto simbólico de despedida. Vale aclarar que calle San Martín el tráfico circulaba en sentido contrario al actual.

https://youtu.be/UlA04VgzOZ8

Osmar Cornejo (PJ) ingresa al Concejo para ocupar la banca de Natalio Perillo.

“¡Tropa!”

En otra oportunidad, el Gobernador Vernet llegó vía aérea con una numerosa comitiva. Cuando sucedían estos acontecimientos, la municipalidad se convertía en un enjambre peronista. Era como una colmena por el zumbido o el runruneo que se oía por los pasillos y el patio interno, lo que daba cuenta de la interna en la que permanentemente vive el peronismo. Para estos actos, venían de Santa Fe muchas mujeres rubias teñidas y emperifolladas, bastante llamativas.  Tengo en mente a una rubia que se peinaba mirándose en el espejito de cartera mientras almorzábamos en el salón mayor del Jockey Club. Faltaba que se depilara las cejas.  En esta ocasión que voy a comentar, se trataba de la primera promoción de cadetes de la Escuela de Policía de la Provincia. Era la puesta en marcha de la nueva modalidad de celebrar los acontecimientos provinciales en distintas ciudades del norte, centro y sur, como las fechas patrias: 20 de junio Rosario, 9 de julio Santa Fe Capital y 17 de agosto Venado Tuerto. El salón estaba colmado de gente, la mayoría compuesta por los flamantes egresados. Entre los oradores estaba Kovacevich en su carácter de presidente del Concejo Municipal. “Yako”, que estaba agrandado como galleta en el agua, se acomodó las pilchas, se ajustó la corbata, subió al escenario y tomó el micrófono: “Señor gobernador, señor Intendente, señor tal, señor cual, señoras, señores, ¡TROPA!” arengó con voz de mando y comenzó el discurso. ¡Fue una perorata apoteótica, por lo divertida! ¡A Yako le encantaba todo lo militar! Era muy parecido a un suboficial principal que tuve como jefe en el servicio militar, un tal Luis María Paniagua. Hoy diría que era un clon de Paniagua. Este suboficial y “Yako” ponían “cara de guerra” cuando discurseaban o arengaban. “Cara de guerra”, es abrir los ojos bien grandes, mirar fijo sin pestañear y apretar las mandíbulas, para impresionar al adversario.

Así estuvimos durante un año en el que la investigación sobre el arreglo de los techos continuó su curso y cada tanto aparecía alguna información que engrosaba el expediente. En ese tiempo viajaron a Santa Fe Kovacevich y los concejales justicialistas para entrevistarse con el Gobernador José María Vernet, hecho que ya mencioné más arriba.  Después de ese encuentro frustrado con el gobernador, el plan -que ya estaba pinchado- comenzó a desinflarse y se avecinaba la renovación de autoridades para el año 1985/86. Mientras tanto De Mattía comenzó el aprendizaje de gobernabilidad, lección que aprendió rápidamente. Calmó los ánimos radicales en el Concejo y comenzó a proporcionarle, dentro de sus facultades, algunas prerrogativas a Kovacevich en la Dirección de Obras y Servicios Públicos a cargo de don Pedro Soljan, un coterráneo del iracundo concejal y del mismo secretario Santiago Zencich. Allí, con mucha habilidad política, De Mattía juntó a toda la colectividad. 

Al decir de Don Pedro, “Yako” lo estaba volviendo loco, aunque reconoció que le había dado una mano en el reordenamiento y la reparación del parque automotor que estaba totalmente destartalado. Con esta actividad “Yako” estaba como nene con chiche nuevo. Los concejales de la oposición le enrostraron que él estaba para legislar, no para andar reparando camiones y tractores, cuando en las reuniones del concejo él tenía respuesta para todo lo concerniente al funcionamiento de esa secretaría. El reproche opositor (por no darle otro calificativo) fue una verdadera zoncera. Había observado que con este movimiento que se quebraba el engranaje que usaban para debilitar al gobierno municipal. El aprendizaje político de De Mattía había quedado en evidencia. Lo metió a su rival interno en el avispero municipal y lo hizo ser parte de la responsabilidad que les cabía solamente a los funcionarios ejecutivos.

Anécdota ocurrente

Don Pedro Soljan calzaba zapatos color guinda de buen tamaño, acorde a su físico corpulento moldeado en la chacra yugoslava. Cuando “Yako” Kovacevich llegó a los talleres comenzó a poner orden. Allí comprobó -según su versión- que a Don Pedro lo estaban pasando por arriba. Parece ser que los muchachos del taller se habían tomado ciertas licencias durante la jornada laboral, porque mientras algunos jugaban al truco y tomaban mate, otros vigilaban desde las fosas los movimientos del sector. En ese tiempo estaba muy de moda la canción popular “Zapatos rotos” que cantaba el conjunto “Los náufragos”. De esa manera, los muchachos de las fosas cuando veían acercarse los zapatones guinda de Don Pedro comenzaban a cantar el estribillo: “Zapatos rojos, zapatos rojos, con esa facha ¿a dónde vas?”, lo que ponía en alerta a sus compañeros que estaban haciendo sebo y reiniciaran sus trabajos sin ser detectados. Ingenio muy argentino que “Yako”, con todas sus locuras, logró poner fin, aunque por otro lado surgían otras triquiñuelas. Desde entonces comenzó a controlar el tiempo que demandaba cada tarea asignaba y todo siguió en paz y armonía, aunque, como he dicho, surgieron otros inventos ocurrentes para escamotear la vigilancia de los jefes. 

https://youtu.be/Nrw3tRzhk50  

En octubre de 1985 hubo elecciones legislativas. La UCR estaba todavía en su mejor momento de la mano de Raúl Alfonsín y el gobierno municipal se estaba afirmando. No obstante, la interna de la UCR seguía caliente entre la Coordinadora y los amarillos de Usandizaga. No recuerdo los pormenores de la contienda electoral, pero como figura en el cuadro más arriba, Martín renovó su banca e ingresó al concejo junto a Hugo Daniel Ballesté por la UCR; por el Justicialismo ingresaron Julio Eduardo Eggimann y Enzo Rogelio Cusumano, producto del acuerdo con el MID. 

Por acuerdo unánime, se estableció que el presidente para el período 1985/86 fuera el concejal Oscar Antonio Morelli de la UCR.

Este fue un año relativamente tranquilo. Había consenso y los acuerdos políticos se desarrollaron con normalidad. 

El Cacciatore venadense

Como presidente del Concejo, Oscar Morelli reemplazó por unos días a Ernesto De Mattía en la Intendencia. Era la primera vez que De Mattía tomaba licencia desde que asumió en diciembre de 1983.  

En esos días -principios de 1986- los vecinos reclamaban permanentemente la renovación del asfaltado de calle Castelli, que unía el centro de la ciudad con la Unidad FONAVI III del Barrio Malvinas Argentinas, y que se encontraba intransitable. Morelli, que ya venía mascando bronca desde el Concejo por este tema que no se terminaba de resolver, un día se despertó y dio la orden de remover todo el asfalto deteriorado; muy temprano en la mañana las motoniveladoras comenzaron a trabajar y araron de punta a punta la calle asfaltada. Después se trabajó con las patas de cabra y finalmente se volvió a asfaltar. En esos días Morelli se ganó el apodo “Cacciatore”, emulando al Brigadier ® Osvaldo Cacciatore que ejerció la Intendencia de la ciudad de Buenos Aires entre 1976/1982 y ejecutor de las autopistas que cambiaron la fisonomía de la ciudad. Nadie cuestionó (hacia afuera) la medida que tomó Morelli por cuanto los ciudadanos aplaudieron la iniciativa. Pero por dentro se oyeron críticas porque Morelli había “robado” algunos porotos para el sector amarillo. 

(Ver carta abierta enviada por los Concejales Sánez y Gomez Tomei al intendente municipal a propósito de este hecho - 30 de enero de 1986)

Proyectos de los nuevos concejales

Es una característica algunos concejales presentar proyectos declarando de interés Municipal tal o cual cosa, nominando calles, premiando a tal o cual persona. El tema de Malvinas era en esos momentos un asunto muy controvertido, donde el gobierno radical trataba de dar vuelta la página a tan penoso suceso. Esto se interpretó como pasar al olvido esta página histórica, algo muy lejos de la realidad. La idea era no darles oxígeno a los militares que pretendían reivindicarse con esta trágica guerra suicida. Desde el Gobierno Nacional liderado por Raúl Alfonsín, se impulsó el restablecimiento de la ley 20.561 sancionada el 14 de noviembre de 1973 por el gobierno constitucional que presidía el General Juan Perón, como día de la «Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, islas del sur y sector antártico». De esta manera se trataba de pasar a otro plano el “02 de abril” por considerarla una fecha trágica para los argentinos, originada por un gobierno de facto. 

En la ocasión el concejal Julio Eggiman presentó un proyecto rememorando la gesta mediante la colocación de una placa en la Parroquia San Cayetano (Malvinas Argentinas y Corrientes) donde se realizó un acto conmemorativo. Pasado un tiempo, se construyó un enrejado en la parroquia y el pilar con la placa quedó semi oculto, aunque todavía se encuentra en el lugar.

Uno de los oradores fue Oscar Morelli, cuyo discurso hizo hincapié en la fecha 10 de junio. El discurso tuvo repercusiones desfavorables por parte de aquellos “nacionalistas” que desconocían esta fecha y fomentaban el 02 de abril como reivindicativo de la soberanía sobre las Islas Malvinas. Una discusión que dura hasta el día de hoy. El radicalismo nunca fomentó la celebración del 2 de abril mientras estuvo en el poder. Posteriormente, con la asunción de Carlos Menem, se estableció feriado calendario.  A nivel local tampoco se resaltó la fecha, a tal punto que los Veteranos de Guerra solicitaron durante varios años la erección de un monumento a los caídos, hecho que se concretó recién en 1998 cuando asumió Roberto Scott (PJ) y se levantó un mural en la Plaza Rosario Vera Peñaloza con el contorno de las Islas Malvinas y una cruz. Muchos se preguntan hasta el día de hoy ¿por qué De Mattía no dio lugar a esa petición, si con poco dinero y menos imaginación arquitectónica, los solicitantes quedaron conformes? La razón era muy simple, no había que rescatar la aventura sangrienta que inició la dictadura militar para salvar su pellejo y perpetuarse en el poder, que además no sirvió más que para enviar a la muerte a miles de jóvenes argentinos que lucharon y ofrendaron sus vidas con la gallardía de soldados experimentados. Claro que este concepto no era oído ni escuchado por el fanatismo “nacionalista” que invadió las calles argentinas aquellos días fatídicos de abril de 1982.  

Invasión roedora

Cuando la firma Ansaldi vendió sus almacenes de Casey y 25 de mayo a la cadena de supermercados La Anónima, se comenzó con la remodelación del edificio para adaptarlo al nuevo emprendimiento. Entonces se derrumbaron las antiguas casas que había sobre Casey hasta Maipú, donde actualmente está la playa de estacionamiento comercial. En la ocasión se produjo un desbande descomunal de roedores que cruzaban las calles del sector. Por la mañana temprano era sorprendente ver a los animalitos cruzando de un lado a otro huyendo despavoridos mientras hombres y máquinas hacían la remoción de escombros. La Plaza San Martín se inundó de ratas y ratones de todo tipo y color y los habitantes de toda el área comenzaron a sentir los efectos. Los reclamos inundaron la mesa de entrada de la municipalidad pidiendo su intervención. 

El tema no era fácil (ni antes ni ahora). La proliferación de roedores es mundial, no es privativo de Venado Tuerto. Esos bichos están instalados y se reproducen en cantidades prolíficas, lo que hace imposible su erradicación mediática y definitiva. Por tanto, la Municipalidad hacía todo lo que estaba a su alcance y comenzó a fumigar del sector afectado, pero no era suficiente. La reproducción iba más acelerada que la acción.

Desde el Concejo Municipal pidieron un informe al director de Industria y Comercio, Ingeniero Baumann, que dependía del secretario de Acción Social a cargo del Dr. José Luis Peisino. 

El informe contenía un relato pormenorizado sobre las acciones emprendidas por la municipalidad, pero al final, sugería a la ciudadanía criar en sus hogares animales cazadores; o sea: gatos. Esto provocó una airada respuesta del concejal Carlos Gómez Tomei que pidió la presencia del secretario responsable del área para que diera una respuesta seria y no con sorna, como la consideraban los ediles. 

A la semana siguiente el Dr. Peisino se hizo presente en una sesión pública para dar detalles de la respuesta, a la que consideraba razonablemente práctica y para nada despectiva; por el contrario, era la contestación más adecuada y correcta que se podía brindar sobre el control de la plaga. 

Resumiendo: La oposición no pudo rebatir la respuesta. El drama de los roedores en cualquier lugar del mundo es muy serio y la única manera de combatir su proliferación con eficacia es a través del equilibrio ecológico. No hay fumigación ni bomba atómica que pueda liquidarlos. 

Demás está decir que el Dr. Peisino, lejos de tomar el asunto con desdén, hizo una defensa acorde a la respuesta redactada por el Ing. Baumann, que más allá de su personalidad, no era ningún irresponsable mequetrefe, su función la cumplía conforme a los códigos vigentes y no se le escapaba ni una coma.

(Albert Camus nos recuerda en “La peste” la vulnerabilidad del ser humano y su fragilidad ante una invasión roedora)

Julio Eggimann Diputado

En 1987 hubo elecciones legislativas y Julio Eggimann resultó electo Diputado Provincial. Presentó su renuncia al Concejo en noviembre de ese año y asumió en su reemplazo, Mario Carmelo Rullo. 

Debo señalar que, durante su concejalía, Julio fue muy prolijo. Discutía sobre los proyectos con vehemencia y siempre estaba en disidencia con “Yako” Kovacevich. La secuencia cómica era cuando éste lo miraba fijo mientras Julio exponía desde su banca. Parecía como que quería intimidarlo para que arrugara (por eso de poner cara de guerra) pero Julio, como buen político, se mantenía calmo. Siempre le encontraba algún motivo para hacer cambios a los proyectos del ejecutivo, pero nunca hacía una oposición meramente retórica. Él hacía su juego; a veces salía mal parado, pero otras se anotaba algún poroto. Las discusiones enriquecían, aunque a veces embolaban. 

Cada tanto el Intendente con algunos de sus secretarios, viajaba a Buenos Aires para gestionar ante el gobierno nacional; a veces lo hacía con algunos concejales de la oposición. Por supuesto “Yako” estaba siempre prendido a la partida y viajaba en su cupé Renault Fuego. En cierta ocasión Julio le pidió que lo llevara, pero “Yako” se negaba, entonces Julio amagaba abrir la puerta para subir y “Yako” lo frenaba mientras lo retaba como a un chico. Julio agachaba la cabeza y no decía nada, hasta que finalmente el gringo cedía y le abría la puerta. Era una comedia divertida. 

En una ocasión, y para que Julio no se colara en futuros viajes, hizo el recorrido Venado Tuerto - Buenos Aires en 3 horas. En esa ocasión también viajó Enzo Cusumano, quien reconoció que le faltó muy poco para cagarse encima, y agregó que jamás volvería a viajar con “Yako”. Pero eso no sucedió, porque quedó claro que “Yako” lo había hecho para que Julio desistiera de ir con él en futuras ocasiones, cosa que tampoco sucedió, porque Julio con tal de no pagar, aguantaba cualquier cosa. 

Ese año el Concejo también renovó sus bancas e ingresaron Juan Venturini y Jorge Menegozzi por la UCR; Juan Di Paolo y Rubén Rufino por el PJ.

Es muy evidente que cuando desde el municipio promueven a un secretario o director como candidato a concejal, es porque se los quiere sacar de encima. Así sucedió con Venturini y Menegozzi, el primero porque era rebelde y estaba en pleno ascenso por su excelente administración al frente de Hacienda, y además no acataba las directivas superiores que iban a contramano de sus principios, y el segundo, para que controlara a los díscolos concejales “oficialistas” que estaban volando demasiado alto y opacaban la gestión De Mattía. 

Como señalé al principio, estoy sujeto a mi memoria, que a veces no responde correctamente o me confunde. Ustedes observarán que se mezclan épocas y situaciones, que no hay un relato cronológico. Para eso habría que recurrir a la documentación del concejo y no estamos para hilar tan fino. Esto es simplemente recordar algunas secuencias ocurridas durante el período 1983/2004.

El Diario “La Nación” y un poco de humor

Entre los años 1987/1991 sucedió esto que les voy a contar. El Concejo recibía todos los diarios: La Nación, Clarín, La Prensa, Página 12, La Capital, Ámbito Financiero y Tiempo Argentino. Era para que todos los concejales estuvieran al día con la información que proporcionaba la diversidad de medios. De esa manera tenían la posibilidad de nutrirse de los distintos pensamientos político/sociales.  

Un día comenzamos a notar que el diario “La Nación” desaparecía y los concejales presentaron sus quejas. 

A raíz de esta situación, con todo el personal administrativo nos pusimos en alerta y cada cual desde su lugar comenzó a vigilar el recorrido de los diarios y quiénes los leían. Esto nos permitió descubrir que había un concejal que llegaba por la mañana muy temprano con carpetas debajo del brazo, se encerraba en la presidencia y al rato se retiraba feliz y contento, siempre con alguna broma a flor de labio. Sigilosamente desde el balcón pudimos observar que en la puerta del Concejo siempre había un hombre que alternaba conversación con los circunstanciales transeúntes, al que el concejal le entregaba el diario y cada uno partía para su lado. Eso sucedió durante varios días, hasta que finalmente, preparamos un ejemplar de “La Nación” con la tapa y contratapa del día y en su interior le pusimos páginas de una edición atrasada. Ese día el ritual se cumplió como de costumbre, el hombre recibió el diario y cada cual partió a su destino. 

La broma surtió efecto, porque desde ese día “La Nación” estaba para su lectura hasta el final de la jornada laboral. 

¿Qué habrá pensado el hombre cuando abrió el diario y se encontró con noticias atrasadas? Seguramente se sintió descubierto, pero no por ello molesto, sino que lamentaría tener que gastar su dinero para informarse. (“La corrupción lleva infinitos disfraces” – Frank Herbert)

También hubo cambios en el gabinete municipal, además de las salidas de Venturini y Menegozi que resultaron electos concejales, renunciaron el Dr. José Luis Peisino (secretario de Acción Social) y el Ing. Antonio Sagripanti (secretario de Gobierno). Las disidencias con De Mattía comenzaron a hacerse muy notorias.  A Venturini lo reemplazó el Contador Emilio Recla y a Sagripanti: José Esteban Stiepovich que estaba a cargo de la dirección de prensa. 


 (Esto continúa...)


Primera sesión del período democrático iniciado en 1983
Intendente Municipal Dr. Ernesto De Mattía
Dr. José María Martín -Presidente del Concejo Municipal
José B. Wallace Secretario del  Concejo Municipal


Intendente Municipal Dr. Roberto A. Scott ante el Concejo Municipal
Dr. Ernesto De Mattía Presidente del Concejo Municipal
José B. Wallace  Secretario Concejo Municipal


El presidente Raúl Alfonsín junto al gobernador de la provincia José María Vernet, saluda a los presentes en el almuerzo servido en el predio de la Sociedad Rural el 26 de abril de 1984 - del Diario Digital "La Ciudad"



Ernesto De Mattía y Raúl Alfonsín se dirigen a la multitud que colmó la Plaza San Martín el 26 de abril de 1984 - del diario  digital "La Ciudad"


Integrantes del primer Concejo Municipal - 26 de abril de 1984 - del diario digital "La Ciudad"





Integrantes del primer gabinete municipal bajo la intendencia del Dr. Ernesto Domingo De Mattía - Año 1983 - Del diario digital "La Ciudad"

Integrantes de la Comisión de los 100 años del diario digital "La Ciudad"


Cementerio Municipal  Diciembre de 2004
Se descubre una placa recordatoria en homenaje a los concejales fallecidos 

diario "El Informe"


Placas homenaje a concejales fallecidos


Publicó diario "El Informe"


Este es el último acto con que el Concejo Municipal otorgó el reconocimiento a los alumnos del nivel secundario por su inclinación por la asignatura "Lengua y Literatura" galardón que se venía otorgando a partir del año 1994, cuando se hizo entrega entonces de un ejemplar de la flamante Constitución Nacional - Publicó Diario "El Informe"


Publicó diario "El Informe"

Año 2004, Concejo Municipal en sesión 


“El Informe” PÁG. 06 – LOCALES

 

JOSÉ BRENDAN WALLACE

El secretario del Concejo se va después de 21 años

Llegó a la Secretaría del Legislativo en 1983. Fue designado por unanimidad entre los bloques. Federico Longobardi sería su sucesor.

 

El secretario del Concejo Deliberante de la ciudad de Venado Tuerto, José Wallace, quien se desempeñó en el puesto desde el retorno de la democracia en 1983, abandonará el Legislativo el próximo 31 de diciembre y, aunque aún no hubo confirmaciones en ese sentido, desde el edificio de calle Sarmiento adelantaron que el justicialismo propulsa la figura de Federico Longobardi como sucesor.

 

Wallace llegó a su cargo propuesto por el entonces intendente Ernesto De Mattia y desde ese momento se ha desempeñado ininterrumpidamente como secretario del Concejo. Su designación fue avalada por la totalidad de los ediles de aquellos años, los cuales representaban al justicialismo, al radicalismo y a la democracia progresista. Ya gozando de una jubilación, el secretario aceptó la propuesta de los concejales de permanecer en el Cuerpo por un tiempo más y hace unos días se conoció su decisión de abandonar el recinto que, después de veintiún años, lo transformó en un clásico. Wallace, que también despunta del vicio de las letras, presentó durante 2004 la traducción de un libro que narra las costumbres de los venadenses a comienzos del siglo pasado. El funcionario destacó que su incorporación al Concejo fue una experiencia nueva que lo llevó a interiorizarse y a estudiar sobre el funcionamiento de los cuerpos colegiados y la Ley Orgánica de Municipalidades. También definió a aquellas épocas como de "furor" democrático y dijo que en esos años todo era novedoso. En referencia al posible sucesor del legendario secretario del Concejo, extraoficialmente se baraja el nombre del scottista Federico Longobardi, cuyo nombre adornara la lista del oficialismo en las últimas elecciones. Actualmente, es asesor del bloque justicialista en el Legislativo y tiene, además, la coordinación de una de las comisiones de la Junta de Seguridad Urbana. Recientemente redactó el nuevo reglamento interno del Concejo, el que fue consensuado en plenario y aprobado en la última sesión del Cuerpo.

 

Asimismo, desde el Legislativo se adelantó la intención de que el nuevo secretario surja por consenso absoluto entre los bloques, aunque la reglamentación vigente permite que la designación se produzca por simple mayoría. (F. C.)



Monolito en la Plaza Rosa Vera Peñaloza en homenaje a los soldados caídos en la guerra de Malvinas

Escuela de los "100 años" inaugurada en 1984


El matrimonio Aangélica y Sujer Gorodischer


LA TRAMA SECRETA

La sucesión de José Wallace en el Concejo Municipal está generando impensadas especulaciones desde que se confirmó que el 31 de diciembre próximo el funcionario de ascendencia irlandesa cumplirá el último día de su vida entre ordenanzas, resoluciones y minutas de comunicación. Si bien llegó al cargo a fines de 1983 de la mano del radical Emesto De Mattia, Wallace se convirtió con el tiempo en un totem parlamentario, reconocido en sus aptitudes y prestancia por los ediles de las cinco agrupaciones partidarias que representaron a la ciudadanía a lo largo de 21 años democráticos en los tres edificios que ocupó el Concejo. Para la sucesión de Wallace, el único candidato que trascendió hasta el momento es el scottista Federico Longobardi, un abogado que ocupó el cuarto puesto como candidato a concejal del oficialismo en las elecciones del año pasado. Incluso, el intendente Roberto Scott demostró sus preferencias por Longobardi cuando José Freyre se aprestaba a renunciar al Concejo seis meses después de asumir para recalar en la "supersecretaría” de la Municipalidad. Aunque en definitiva fue Bibiana Pieli la que se adjudicó la banca, el joven abogado -hijo del juez de los Tribunales de Melincué- recibió luego el respaldo político scottista para incorporarse al Concejo en el rol de asesor del bloque oficialista y, más tarde, erigirse en coordinador de una de las tres comisiones de la Junta de Seguridad Urbana.

Según los más optimistas allegados al oficialismo, ya contarían con los cinco votos necesarios (simple mayoría) para colocar a Longobardi en la estratégica secretaría del Concejo. Nada menos que Delfor Hernández, una de las figuras políticas de mayor protagonismo mediático en las últimas semanas, contribuiría con el decisivo voto que le falta al cuarteto legislativo scottista. En esta negociación por la secretaría próximamente vacante, estaría incluida la designación, el mes entrante, del nuevo presidente del Concejo Miguel Pedrola que quiere seguir -y la prosecretaría del mismo cuerpo, que Clotilde Camarasa abandonaría más adelante. En síntesis, las conversaciones por la secretaría formarían parte de un paquete más voluminoso. Para más datos, a la secretaría, la prosecretaría y la presidencia, en algún momento se había sumado la tesorería, cargo vacante desde la salida del Concejo de José María Guamieri, pero con buen criterio los ediles descartaron el desmesurado incremento de personal que habría desatado la ira ciudadana. Con la frialdad que le otorga la experiencia, el vocero scottista apeló a la sinceridad brutal: "Delfor, dentro de un tiempito, se queda con la prosecretaria para uno de los suyos, y nos asegura a nosotros la llegada de Longobardi y la continuidad de Pedrola". Sin desmerecer esta versión, tampoco habría que desestimar un acuerdo de Hernández devenido centro de las negociaciones con el resto del arco opositor, que también acumula los cinco miembros indispensables para adoptar decisiones clave.

Los tres concejales del Encuentro Progresista (los pueblenses Roberto Meier y Claudio Natali y el socialista Juan Moscoso), y el radical Enrico, elaboran, cada uno por su parte, juga das alternativas a la pergeñada por los operadores scottistas. En este sentido, habría no menos de tres candidatos (ade más del oficialista Longobardi) para sentarse en el sillón de Wallace. Uno de los "apalabrados" es el periodista Roberto Cassane, de meritoria actuación en la Secretaría del Consejo de Administración de la Cooperativa de Obras Sanitarias, y corrido meses atrás al área de marketing, considerada "decisiva” para el futuro del recién llegado servicio de agua potable.

En tanto, aunque sería conveniente para sus intereses políticos, es poco probable que Roberto Meier se incorpore a la puja por la presidencia del Concejo. En diciembre de 2001, antes de sentarse a su banca, ya había respaldado a Jorge Lagna para dicho cargo, postergando a los aspirantes radicales. "El Concejo debe estar en manos de un oficialista para poder funcionar", reza la debatible teoría acuñada por el Tío. Y este mismo concepto podría complicar las chances de una negociación con los radicales "para quedarse con todo, como también se comentó estos días en voz baja en charla opositoras.

Sin embargo, con el pase a retiro de la figura de consenso de Wallace, los progresistas no estarían dispuestos a ceder bondadosamente el paquete de la presidencia y la secretará al scottismo, a semanas del comienzo de un año de recambio de cinco concejales y antesala de la "pelea de fondo de 2007 por la su cesión de Scott.

Por su parte, Lisandro Enrico, con la advertencia de que "se van dos radicales" (Wallace y Camarasa), prenuncia que la UCR no se quedará de brazos cruzados en la lucha de cargos. Tanto es así que ya hay candidatos para ambos puestos. En la misma línea, el concejal se inclina por ungir a un opositor al frente del Concejo y no niega sus aspiraciones presidencialistas: "Reconozco que en esa función tendría que asumir un perfil más dialoguista", admite Enrico, con ganas de mandar a Pedrola de vuelta a su banca.

Si es cierto que Hernández está decidido a consumar esta alianza con el scottismo, no hay mucho más por hablar, pero en política nunca está dicha la última palabra, ni puesto el punto final.

De lo que nadie habla, y sería oportuno hacerlo, es sobre los riesgos de que una función tan delicada como la Secretaría del Concejo, pueda recaer en una figura con dependencias partidarias, y peor aún si es fruto de "negociaciones políticas" y no de un transparente y ecuánime concurso. No será fácil encontrar otro Wallace y los concejales bien lo saben.

Juan Franco


CARTA ABIERTA

Venado Tuerto, enero 30 de 1986.

Señor Intendente Municipal de Venado Tuerto

De nuestra consideración:

Los Concejales que suscribimos la presente, nos dirigimos a Ud. con la preocupación, al habernos enterado que en el día de la fecha se ha procedido a levantar el mejorado sobre calle Castelli, que comunicaba al Barrio Municipal con el centro pavimentado de la ciudad, ya que tal decisión importa a la realización de una obra pública, mejor dicho la destrucción de la misma, debiendo esta determinación haber pasado por el Concejo Municipal para su aprobación, ya que el Departamento Ejecutivo por sí solo no tiene las facultades necesarias.

Por este motivo, es que solicitamos por este medio ya que se está en receso el Concejo que se nos informe cuál fue el causal que determinó tremenda decisión y de qué funcionario emanó, porque no se evaluó la alternativa de un arreglo del mismo, que reconocemos que era costoso, pero de ninguna forma admitimos que la solución fuera transformar dicha arteria en calle de tierra, retrotrayéndonos en tiempo, involucionando en vez de evolucionar.

Considerando que dicha arteria es vital para la amplia zona que comunica, que su conversión afecta legítimos derechos sobre el valor Inmobiliario de los frentistas de la misma, que la medida adoptada carece de legalidad, es que solicitamos la repavimentación inmediata de dicha arteria, con material similar a que tenga, u otro de mejor calidad, con prioridad absoluta sobre otra obra similar de pavimentación o mejorado, sin costo para los frentistas. Este pedido no importa la renuncia a solicitar la convocatoria de Reuniones Extraordinarias, si la respuesta no fuera inmediata y satisfactoria, al efecto de tratar este tema.

Sin otro particular, y a la espera de una pronta respuesta, saludamos a Ud. muy atte.

José Sáenz concejal - Carlos A. Gómez Tomei concejal




La sesión realizada el martes pasado en el Concejo Municipal quedará registrada en la historia como la número mil desde el regreso de la democracia en 1983. Un número tan redondo que invita a realizar revisionismo histórico, pensar si el Legislativo local logró desempeñar el rol para el que fue pensado y si el paso de los años sirvió como aprendizaje. Desde aquel 10 de diciembre de 1983 en que se realizó la primera sesión, pasaron mil reuniones, con debates, negociaciones, enojos, críticas y ordenanzas aprobadas con la intención de mejorar las condiciones de vida de los habitantes de esta ciudad. En definitiva, pasaron mil actos de democracia. Durante este tiempo, el Concejo Municipal funcionó en cuatro edificios diferentes, desde el inicial período en la Sala de Reuniones de la Municipalidad, luego en la Sociedad Española, en una casa de calle San Martín, y desde 2001 en su sede actual, el ex edificio de Vía y Obras de Sarmiento y Alem. Al principio eran ocho concejales y desde 1997 pasaron a ser nueve, siendo el lugar que a muchos les sirvió de plataforma de lanzamiento político para ocupar otros cargos (por ejemplo, al ex intendente Roberto Scott).

 

El primer secretario que tuvo el Concejo fue José Wallace, que se mantuvo en el cargo desde 1983 hasta diciembre de 2004, cuando lo reemplazó Federico Longobardi. La jubilación del primer secretario convirtió al archivista José Chávez en el empleado más antiguo del Legislativo, desempeñándose en esa labor desde 1986.

 

Wallace recordó que "cuando empezamos había una gran mayoría de gente joven, siendo yo, con apenas 41 años, uno de los mayores. Me eligieron secretario porque militaba en la UCR desde los 18 y Pablo Nirich me propuso para el cargo porque entendía que era una persona reservada y prudente. Todos los concejales me conocían y aceptaron que yo ocupara el cargo".

En esos días iniciáticos, en los albores del gobierno de Ernesto De Mattía, "ninguno conocía demasiado de la cuestión administrativa, y con tantos años sin que funcione el Concejo, cuando fuimos al archivo nos encontramos con una montaña de expedientes acumulados en total desorden. Tuvimos que revisar esos viejos papeles para ver cómo se organizaban, en una época en que no había computadoras, sino que se debían transcribir las actas con un libro copiador que llevaba una tinta especial y se usaba una prensa con unos paños mojados. Después se trabajó mucho tiempo con las viejas Olivetti hasta que avanzamos con las máquinas de escribir eléctricas", como paso previo a las computadoras que hoy simplifican la tarea.

 

Para el 26 de abril de 1984, en ocasión de celebrarse el centenario de la ciudad, el Legislativo ya estaba instalado en la Sociedad Española, donde se vivió "una época de gran entusiasmo, con reuniones hasta muy tarde, sesiones extraordinarias para aprobar ordenanzas... se discutía mucho en el buen sentido de la palabra. Por ejemplo, (Carlos) Gómez Tomei estaba solo como concejal del PDP y para que sus proyectos se aprobaran tenía que conciliar con los otros ediles, y se debatía muchísimo", recuerda Wallace.

 

A fines de los 90, "nos trasladamos a una casa en calle San Martín, muy señorial pero no era funcional para el Concejo. Estuvimos poco tiempo en ese lugar y le fue muy mal al Concejo, porque se mezclaron los tantos y se llegó a alguna situación dolorosa", rememora el exsecretario, en obvia alusión al inconveniente que existió con el robo de unos cheques, que terminó con una investigación judicial. "Fue una época muy mala, la más difícil que me tocó vivir, porque no había códigos y no se respetaba nada, al tiempo que faltó autoridad en la cabeza del Concejo. Fue muy triste", lamentó.

 

Por distintas razones, hubo otros momentos complicados, por el descreimiento de la sociedad hacia la clase política.

 

"Hubo épocas difíciles, donde había un pensamiento generalizado de que los concejales no trabajaban y estaba quien planteaba reemplazarlo por un consejo de notables". Encima hubo momentos en que los concejales no hicieron mucho para mejorar esa imagen, pero yo siempre

defendí al Concejo porque cumple un rol muy importante, aun sabiendo que podía funcionar mejor".

 

Los buenos tiempos

 

José Wallace no duda de que la mejor época del Concejo -al menos mientras estuvo como secretario fue la de los primeros años: "Cuando estaban Juan Venturini y Haydeé Guaci fue una etapa muy buena, con gente joven y muy valiosa como lo fueron también José María Martín y Juan Di Paolo. Como empleado, debo decir que fueron tiempos muy buenos, porque en los últimos años en que estuve parecía que tenía nueve patrones se quejó. Entre los presidentes destacó a José María “Gaucho” Martin, "Chola Guaci, Jorge Lagna y Juan Manuel Manzini.

 

El concejal Carlos Díaz Vélez coincide con la postura de Wallace. El edil radical tiene la particularidad de ser el único que estuvo en aquel 1983 y que ahora participó de la sesión número mil. A pesar de que no estuvo en la primera reunión, sí lo hizo pocos días más tarde, en reemplazo de Nirich, que renunció a su banca en la tercera sesión. "Pasó mucho tiempo y es un grato momento de reflexión, porque fueron mil sesiones de la democracia en Venado Tuerto, y no es un hecho menor. Hay muchas diferencias, porque en aquella época estaba todo por hacerse y todo lo que hoy funciona entonces no existía. Éramos todos jóvenes y hubo que iniciar todo desde cero, desde la ordenanza más sencilla a la más compleja".

 

Marcando diferencias entre los dos tiempos, Díaz Vélez remarcó que "en 1983 había mucha vida partidaria, todo estaba más intelectualizado y politizado, se discutía más en términos políticos y, si teníamos que generar un proyecto para Venado Tuerto, se hacía desde el punto de vista político, después si la calle debía tener ocho metros de ancho era un problema del Ejecutivo. Hoy se sigue discutiendo, pero en menor medida y por cuestiones más específicas; el sesgo de debate y de ser caja de resonancia de la sociedad, en buena parte el Concejo lo fue

perdiendo, a pesar de que se trabaja bien". Entonces, ¿el Concejo mejoró o empeoró con el paso de los años? "Son cambios, el debate político se va a seguir dando, pero ya no estamos en 1983, sino en 2011", respondió Díaz Vélez.

Juan Miserere

EL 24 DE NOVIEMBRE DE 2023 EL CONCEJO MUNICIPAL CONMEMORÓ  LOS 40 AÑOS DE DEMOCRACIA Y AGASAJÓ A INTENDENTES Y CONCEJALES QUE CUMPLIERON FUNCIONES DESDE 1983 


Concejales MC y actuales junto a intendentes celebraron los 40 años de democracia 1983/2023

Placa recordatoria de los 40 años de democracia
1º y actual composición del Concejo Municipal



Juan Ignacio Pellegrin actual presidente del Concejo Municipal
Dr. José María Martín primer presidente del Concejo Municipal
del período democratico 1983/2023


Dr. Ernesto Domingo De Mattía 1º intendente de la democracia recuperada. Ejerció el cargo desde 1983 a 1995 (12 años)


2023- Actual Intendente Municipal 
Leonel Chiarella
VENADO TUERTO

Reconocimientos a ediles

El Concejo Municipal venadense celebró los 40 años de democracia

La foto de unidad de los concejales de la democracia.
La foto de unidad de los concejales de la democracia.PH: Agencia

La actividad tuvo lugar este viernes en el edificio de Vía y Obras donde funciona el legislativo local.


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El pasado viernes, en el edificio de Vía y Obras donde funciona el Concejo Municipal de Venado Tuerto, se llevó a cabo un acto en celebración de los 40 años de democracia ininterrumpidos. Durante el evento, se reconoció a los ediles mandato cumplido desde 1983 y a la actual conformación del legislativo local.

Tras el izamiento de la bandera, como se hace habitualmente en cada una de las reuniones legislativas, el actual presidente del Concejo, Juan Ignacio Pellegrini, expresó: “Aprovechando la celebración de los 40 años de democracia, nos parecía importante reunir a todos los que ocupamos un lugar gracias al voto y la voluntad del pueblo venadense, con un mensaje de unidad y poder reafirmar que, en Venado, está la ciudad por encima de cualquier diferencia de los partidos políticos o ideologías”.

A su vez, recordó que en el año 1983 “todo el pueblo salió a festejar, no que ganó un Presidente o un espacio determinado, sino porque había ganado la democracia, un tesoro para el pueblo argentino que hoy, 40 años después, le damos la importancia que tiene”. Y añadió: “En el 83 las plazas se llenaron de vecinos y hoy necesitamos que esa unidad se vuelva a sentir en un contexto difícil para los argentinos. Pero estoy convencido de que un país avanza cuando hay acuerdos nacionales, cuando pongamos por encima de las apetencias personales el bien nacional, provincial o municipal. Sabemos que este es el desafío que tenemos por delante, y por difícil que sea, es el camino”.

acto democracia concejo - 2
Emotivo acto en el Legislativo local. 

Pellegrini también habló de una “consolidación del sistema democrático” y que “nadie puede pensar que los conflictos o problemas del país se pueden resolver con un Golpe de Estado; todos sabemos que se deben resolver en las urnas, votando, ejerciendo nuestros derechos, ese es el valor que debemos conservar”.

Más oradores

La lista de oradores continuó con José María Martín, el primer Presidente del Concejo desde el retorno a la Democracia, quien contó sobre el movimiento político en los años previos y su llegada al Legislativo tras las elecciones del año 1983. 

Una de las particularidades que tuvo nuestra ciudad en estos 40 años es que han pasado cuatro intendentes elegidos por el voto popular, los cuales también han ocupado una banca en el Concejo Municipal: Ernesto de Mattia; Roberto Scott; José Luis Freyre (todos ellos con tres períodos consecutivos en el gobierno local) y Leonel Chiarella, quien el 10 de diciembre iniciará su segundo mandato.

En este marco, Chiarella señaló: “Son 40 años de democracia y por eso quiero decirle gracias a cada uno de los presentes, por su trabajo, pasión, esfuerzo y compromiso con nuestra ciudad. Hoy es nuestra responsabilidad tomar ese buen ejemplo de las diferentes generaciones que han pasado por el Concejo Municipal en su vida institucional”.

A su vez y con la finalidad de dejar constancia de la celebración de este significativo aniversario para un futuro, se invitó a los presidentes de los Concejos de los años 1983 y 2023 para descubrir una placa conmemorativa.

acto democracia concejo - 1
Juan Ignacio Pellegrini y José María Martín descubrieron una placa por los 40 años de democracia. 

Los ediles de la democracia

“Es un orgullo para los concejales actuales otorgar un pequeño obsequio a cada uno de los ediles, o a los familiares, que han transitado por este cuerpo legislativo a lo largo de estos 40 años desde la restauración democrática”, indicaron los representantes actuales: Juan Ignacio Pellegrini, Mariana Iturbide, Emilce Cufre, Leonardo Calaianov, Pablo Rada, Darío Jeannot, María Verónica Ruiz, Nahuel Pasquinelli, Bruno Taddia y Sebastián Roma. E invitaron a los concejales con mandato cumplido, o familiares, para hacer entrega de un obsequio. Ellos son:

José María Martín
Familiares de Santiago Ignacio Kovacevich
Familiares de Oscar Antonio Morelli
Familiares de Pablo Nirich
Carlos María Díaz Vélez
Humberto Enrique Guiñazú
Familiares de Natalio Perillo
Familiares de Osmar Cornejo
Familiares de José Sáenz
Carlos Álvaro Gómez Tomei
José Wallace
Hugo Daniel Ballesté
Julio Eduardo Eggimann
Mario Carmelo Rullo
Enzo Rogelio Cusumano
Juan Arnaldo Venturini
Jorge Raúl Menegossi
Familiares de José Luis Peisino
Juan Sebastián Di Paolo
Rubén Roberto Rufino
Haydeé Raquel Guaci
Marcelo Horacio García Lacombe
Víctor Hugo Ubalton
José Esteban Stiepovich
Familiares de Dante Horacio Damonte
Familiares de Margarita Heffernan de Enrico
Juan Manuel Manzini
Darío Nicolás Mascioli
Oscar Eduardo Bizet
Familiares de Santiago Horacio Zencich
Roberto Alcides Scott
Ricardo Adrián Spinozzi
Familiares de Domingo Nicolás Savino
Jorge Alberto Lagna
Horacio Daniel Mestre
Ernesto Domingo De Mattia
Carlos León Rosenzvaig
Familiares de Víctor Miguel Barbieri
Gilda Iris Gallucci
Familiares de Noemí Josefa Rasello de Enrico
Familiares de Celia Beatriz Bazet de Giovanetti
Alberto Oscar Turcato
Lisandro Rudy Enrico
Juan Moscoso
Miguel Angel Pedrola
Roberto Antonio Meier
Delfor José María Hernández
José Luis Freyre
María Bibiana Pieli
Claudio Natali
Familiares de Gustavo Guillermo Giner
Martha Actis
Familiares de Oscar Pieroni
Patricia Alejandra Romero
Norma Beatriz Orlanda
Fabián Marcelo Vernetti
César Merino
Cristian Germán Mastri
Liliana Dora Rostom
Carlos Alberto Aldasoro
Pedro Oscar Bustos
Familiares de Pedro Elías Had
Rosana Bellatti
Francisco Javier Paris
Griselda Vaccarini
Sergio Leonel Chiarella
Débora Belén Domínguez
Viviana Marisa Downes
Patricio Marenghini
Santiago Meardi
Mabel Caula 

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